Marruecos persigue instalar el miedo entre los jóvenes saharauis

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Contramutis.- 

Marruecos persigue instalar el miedo entre la juventud saharaui y silenciar las reivindicaciones de este pueblo , según el informe El espejismo de los derechos humanos. La juventud saharaui y la ocupación del Sahara Occidental, realizado por la ONG vasca Mundubat.

El estudio fue realizado entre junio y diciembre de 2018 en las cuatro zonas geográficas donde hay población saharaui: los territorios del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, los territorios del Sáhara Occidental controlado por el Frente POLISARIO, los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia) y el Estado español,

El informe, realizado con entrevistas a 174 jóvenes de entre 15 y 35 años, pone de manifiesto las violaciones de derechos que, especialmente, sufre la juventud en los territorios ocupados por Marruecos, como no poder aprender su idioma (hassania) en la escuela, falta de libertad de expresión, detenciones arbitrarias, torturas y discriminación en la educación y el empleo.

Los jóvenes saharauis sufren discriminación en los centros educativos “donde están obligados a estudiar una historia marroquí, revisionista, de su pueblo”, padecen discriminación por parte del profesorado, y restricciones de acceso a la educación superior vinculadas a la falta de universidades en el Sáhara Occidental bajo ocupación. Quienes cursan estudios universitarios en Marruecos “se ven desprotegidos por las autoridades universitarias, enfrentando numerosos incidentes de violencia, y asesinatos de estudiantes saharauis”.

El informe señala que el ambiente de impunidad que prevalece en los territorios ocupados “genera una situación de desprotección para la juventud saharaui, debido a que las quejas y denuncias no obtienen respuesta, y en el peor de los casos, conllevan represalias”.

En el Sáhara Occidental ocupado, donde se hicieron 65 entrevistas –31 mujeres y 34 hombres- la investigadora Kavita Kapur notó la presencia de policías vestidos de civil que vigilaron de cerca todos sus movimientos, por lo que “no pudo realizar su labor libremente”.

Testimonios

El informe, presentado en Madrid en la sede del Consejo de la Juventud de España, y entregado en el Congreso de los Diputados a miembros de la Comisión de Asuntos Exteriores, incluye el conmovedor testimonio de 19 saharauis:

Maalouma

Maalouma ( 29 años), El Aaiún, Sahara Occidental ocupado: “Cuando nos reprimen a las mujeres activistas en las calles, los policías cogen y nos quitan las mehlfas, es algo muy humillante en nuestra cultura y nos causa mucha vergüenza”.

 

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Barka (35), campamentos de Tinduf (Argelia): “Siento que no hay vida después de la explosión de aquella mina. No puedo trabajar para cuidar a mi familia, no puedo correr detrás de mis hijas. Intento tener esperanza, pero no es fácil”.

 

 

Fatimetu

Fatimetu (15), Tifariti, Sáhara Occidental controlado por el F. Polisario: “Creo que mi hermano no hubiese fallecido si contáramos con acceso a más y mejores servicios médicos aquí”.

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Ahmed (17), El Aaiún,  Sáhara Occidental ocupado: “No tengo futuro. Mientras haya ocupación mi destino será igual que el de mi abuelo y mi tío: desaparecer”.

Jadiyetu

J

Jadiyetu (31), Barcelona: “Nací en tus campamentos de refugiados [de España]. No me pidas otros documentos, porque no los tengo”.

 

Mohamed

Mohamed (35), Mehries, Sáhara Occidental controlado por el Polisario: “Estar en el ejército, listo para la guerra por nuestra causa, es la única cosa que puedo hacer que tiene sentido. La solución no vendrá si no hacemos la Guerra”.

Benine

 

Benine (25), campamentos de Tinduf: “Si hubiera nacido en condiciones adecuadas, habría tenido un diagnóstico a tiempo y no después de seis años de sufrimiento. Habrían podido tratarme desde el principio”.

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Nourddine (27), Guelmim y Agadir (Marruecos): “Cuando intento presionar para que haya una investigación del asesinato de mi hermano, me amenazan. Están dispuestos a todo para lograr que el caso caiga en el olvido”.

Salma

 

Salma (21),  El Aaiún Sahara Occidental ocupado: “La detención de mi padre me ha afectado en todos los niveles y en todos los aspectos de mi vida”.

 

Ayoub

 

Ayoub (18), El Aaiún, Sáhara Occidental ocupado: “ La policía había usado violencia contra mí anteriormente, pero para nada esperaba que me iban a atropellar con un 4×4”.

Hassanna

 

Hassanna (30), San Sebastián: “Para mí el asilo nunca ha sido el objetivo final. Siempre he querido vivir mi vida en mi país, pero, si volviera ahora, iría directamente la cárcel.

Ali

 

Ali  (29), Tan Tan (Marruecos), El Aaiún, Sáhara Occidental ocupado: “Insistí al juez en que me habían hecho firmar la confesión bajo tortura, pero el juez dio una orden para llevarme directamente a la cárcel”.

 

Nazha

 

Nazha (27), El Aaiún, Sáhara Occidental ocupado: “ No quiero tener que trabajar así, sabiendo que pueden atacarme en cualquier momento y confiscar mi equipo. Quiero practicar el periodismo libremente”.

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Malada (26),  campamentos de Tinduf: “A mí me encantaría poder trabajar en la fabricación de medicamentos, además es una necesidad aquí. Disfruté mucho de mis estudios en física y química, pero aquí no existen oportunidades para trabajar en el sector”.

Muna

 

Muna (23), Bilbao: “Siento que soy nacional del Sáhara Occidental. Cuando ponen apátrida en todos mis documentos, me da rabia. Soy saharaui. Soy ciudadana de la República Árabe Saharaui Democrática”.

Salec

 

Salec (21), campamentos de Tinduf: “Si yo hubiera estado en mi propio país, habría podido estudiar y estar cerca de mi familia sin tener que elegir”.

 

Habiba

 

Habiba (30), Tifariti, Sáhara Occidental controlado por el Polisario: “Si yo hubiera vivido en un país libre, viviría sin el miedo de que algo me pueda pasar y no haya forma de salvarme. Me puedo enfermar o pisar una mina. Se vive con miedo”.

Khalil

 

Khalil (32), El Aaiún, Sáhara Occidental ocupado: “Como saharaui, sin un contacto importante o dinero para pagar un soborno, no puedes conseguir un trabajo”.

 

Marian

 

Mariam  ( 21), Marrakech (Marruecos):  “Muchas veces he tenido que fingir que soy marroquí solo para recibir un trato digno. A día de hoy, me arrepiento mucho de ello”.

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