Ministro de Exteriores: “Marruecos, el gran vecino y amigo”

  • El nuevo ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, plantea reforzar las relaciones con el vecino del Sur.
  • Arancha González Laya señala como uno de los temas pendientes la normalización de las relaciones con Marruecos “desde el respeto y la corresponsabilidad”.

Contramutis.-

Nuestro gran vecino y amigo del sur”. Así se ha referido sobre Marruecos el nuevo ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares.

Si el pasado 1 de julio el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo en La Sexta que su voluntad era “tener las mejores relaciones con un país vecino y hermano como es Marruecos”, en la misma línea José Manuel Albares ha manifestado en el acto de traspaso de cartera ministerial con su antecesora, Arancha González Laya, que “con nuestros vecinos del Sur tenemos que reforzar aún más nuestras relaciones, especialmente con Marruecos, nuestro gran vecino y amigo”.

El traspaso de cartera se ha celebrado en el Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, y a él ha asistido el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, defensor a ultranza del régimen marroquí y de su propuesta de autonomía dentro del Reino de Marruecos para el Sáhara Occidental. El mismo que el 30 de julio de 2016 recibió del rey de Marruecos, Mohamed VI, una de las más altas condecoraciones del estado marroquí, la Orden del Trono en su clase excepcional, con la que se distinguen acciones relevantes en pro del soberano y la nación marroquí.

Al acto han asistido la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaño, y los exministros de Asuntos Exteriores Ana de Palacio, Marcelino Oreja y Josep Piqué.

También ha estado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que se opuso a la decisión de González Laya de acoger en Logroño para ser tratado de COVID-19 al líder del Frente Polisario y presidente de la Republica Árabe Saharaui Democrática, Brahim Gali.

La llegada de Gali desencadenó la crisis con Marruecos, que permitió y promovió la llegada de 10.000 inmigrantes a Ceuta, aunque el Ministerio de Asuntos exteriores marroquí reconoció después que la causa real fue el no reconocimiento por parte de España de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, como hizo en diciembre del pasado año el entonces presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Antes de intervenir el nuevo ministro de Exteriores lo ha hecho Arancha González Laya, que ha dicho que se trataba de un día “agridulce” y ha asumido los fallos cometidos diciendo que los errores eran solo de ella y los éxitos de su equipo. Ha citado como uno de los temas que quedaban pendientes la “normalización plena” de las relaciones con Marruecos “desde el respeto y la corresponsabilidad”.

La exministra de Exteriores, que llegó al cargo hace 546 días como ella misma ha recordado, procuró en una primera etapa de su mandato no contrariar a Marruecos, llegando a borrar en su cuenta de twitter la bandera del Sáhara Occidental del mapa político de la Unión Africana (UA), del que la República saharaui es fundadora, hecho que tuvo un eco favorable en la prensa marroquí.

Además de no hacer referencia al derecho a la autodeterminación de los saharauis, al que se niega el régimen marroquí, atendiendo la queja de su homologo marroquí, Naser Burita, González Laya desautorizó en un tuit al secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, por reunirse con la ministra saharaui de Asuntos Sociales y Promoción de la Mujer, Suilma Beiruk, diciendo que esa no es la posición del Gobierno de España, que no reconoce a la RASD.

A raíz de la entrada del líder del Polisario en España la presencia de González Laya en los medios de comunicación ha sido constante, defendiendo la decisión “humanitaria” tomada por España y asegurando su legalidad, a la vez que sostenía la soberanía española sobre Ceuta y Melilla e insistía en que la postura de España sobre el Sáhara Occidental coincide con las resoluciones de la ONU y no va a cambiar.

Y mientras el nuevo ministro de Exteriores se hacía cargo del departamento, una concentración frente al Palacio de Santa Cruz, cuyos integrantes fueron obligados por la Policía Nacional a abandonar el centro de la Plaza de la Provincia y a retirarse hasta unos soportales, reclamaba la atención del titular de este Ministerio sobre los presos políticos saharauis, que cumplen graves condenas en cárceles marroquíes y a los que no se respetan los Derechos Humanos.

La concentración se realiza todos los lunes desde hace más de cuatro meses, sin que Arancha González Laya, a la que se han enviado siete cartas, se haya interesado por su situación.

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