La danza saharaui luce en Ciudad de México

  • La artista mexicana Luna Yedra lleva la belleza de la cultura saharaui al Belly a la Mexicana, en Ciudad de México.
  • “La danza saharaui tiene un contenido simbólico muy poderoso, es parte de la memoria de un pueblo al que se le intenta arrancar el rostro, el nombre y la historia”, afirma Luna Yedra.

Contramutis.-Ciudad de México

La danza saharaui estuvo presente el fin de semana en el espectáculo Belly a la Mexicana, que cada año reúne en Ciudad de México a bailarinas y bailarines de diferentes estados mexicanos. Este año, el evento se llevó a cabo en el Teatro de la República y en el Centro Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La interpretación de la belleza de la cultura saharaui en el Show de Apertura  corrió a cargo de la artista mexicana Luna Yedra, como forma de alzar la voz contra las violaciones de los Derechos Humanos de las y los saharauis y ayudar a la lucha de una nación exiliada, ocupada y olvidada.

Belly a la Mexicana es una experiencia que reúne desde 2016 al talento  nacional mexicano de la danza de Medio Oriente, el Magreb y la Fusión, con teatros llenos, talleres con más de cincuenta alumnos y una comunidad apasionada y amante de la danza oriental.

Participaron más de cien artistas de Baja California, Veracruz, Guadalajara, Queretaro, Guanajuato, Hidalgo, Durango, Estado de México, Aguascalientes, Campeche, Tamaulipas, Puebla, Chihuahua, Guerrero, Tampico, Sonora, Morelos y Ciudad de México con una larga trayectoria, así como artistas revelación.

En esta edición, Daniela Gómez, directora del evento, abrió el espacio a la danza del Sáhara Occidental, para lo que pidió su participación a la artista Luna Yedra.

“Cuando Dany me escribió para invitarme a participar en el show de apertura  con una pieza de danza saharaui me sentí muy contenta y emocionada”, relata la artista mexicana, que considera “es indispensable abrir espacios en los que las personas puedan acercarse a la riqueza cultural del Sáhara Occidental, a través de sus expresiones corporales, las tradiciones y el folclore y nada mejor que hacerlo en un evento en el que participan más de cien artistas mexicanos”.

La función, con el teatro lleno, la presencia del ministro Consejero Encargado de Negocios saharaui en México, Mojtar Leboihi Emboiric, y del primer secretario de la embajada de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Hawari Ahmed Mouloud, y un público alegre, curioso y empático, dejó lucir la danza saharaui: los sonidos del Haul surgieron en el Teatro de la República y los movimientos y la interpretación de Luna Yedra sorprendieron a muchos, quienes por primera vez se asomaban a la realidad cultural del Sáhara Occidental.

Luna Yedra considera que “es indispensabl abrir espacios artísticos en donde se pueda apreciar la belleza de la cultura saharaui; en eso trabajo desde 2013, es mi granito de arena para alzar la voz contra las violaciones de los Derechos Humanos de las y los saharauis, a través de acciones artísticas y culturales contundentes que aportan a su preservación y difusión”.

“El pueblo saharaui –agrega– vive bajo la ocupación marroquí y el exilio desde hace más de 46 años, por lo que se vuelve una necesidad hablar de sus raíces y sus tradiciones, las cuales desvelan la huella de su identidad y reafirman quiénes son, entre la melodía, la cadencia y el movimiento. Es por esto que bailar se vuelve un acto de resistencia. Una danza repleta de un contenido simbólico muy poderoso ya que es parte de la memoria de un pueblo al que se le intenta arrancar el rostro, el nombre y la historia. Vestir el traje típico como extranjera se vuelve un acto de amor, de solidaridad contra el olvido”.

La artista mexicana ha aprendido de la danza, la henna, la música y la cultura saharaui durante los nueve años que lleva conviviendo con mujeres y hombres del desierto del Sáhara Occidente en México, España, Cuba y los campamentos de refugiados saharauis en Argelia, a través de una transmisión directa.

Luna Yedra escribió recientemente en las redes sociales que “la transmisión cultural directa es un regalo que los pueblos nos ofrecen para mantener vivas sus tradiciones. Para ser portadores de sus memorias y llevarlas como ecos a los confines del mundo”.

Es su manera de aportar a la lucha de una nación exiliada, ocupada y olvidada: «Recordar sus danzas, hacerlas mías, estudiarlas, compartirlas, buscar sus raíces, llevarlas a escenarios, talleres, conferencias y artículos. Con la intención de mantener su memoria, al mismo tiempo llevarla a diferentes rincones de México y el mundo y seguir sumando voces, miradas y acciones que apunten hacia la libertad”.

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